El Palacio de Bellas Artes abrió su puertas, este domingo 4 de noviembre, para honrar, a sus 90 años, a la dramaturga, narradora y traductora mexicana, Luisa Josefina Hernández,  quien pertenece a la misma generación que Rosario Castellanos y los dramaturgos Emilio Carballido, Sergio Magaña y Héctor Mendoza; y cuya obra ha marcado un hito en el ámbito literario e intelectual.

La homenajeada inició sus estudiós en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, gozando posteriormente de una beca otorgada por la Fundación Rockefeller. 

Escritora de teatro y novelas, y maestra formadora de artistas teatrales consiguió ser la primera mujer en ser nombrada Profesora Emérita de su Alma Máter universitaria.

Fue acreedora a varias distinciones como el Premio Magda Donato; Premio Xavier Villaurrutia; Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de lingüística y Literatura, y es reconocida como creadora Emérita del Consejo Nacional para la Caultura y las Artes.

Como traductora de obras, tanto de autores clásicos como contemporáneos, destacan Shakespeare y Arthur Müller. Domina seis idiomas y su actividad académica y artística ha rebasado fronteras.

La mesa redonda en las instalaciones de Bellas Artes contó con la presencia de Verónica BujeiroFlavio González Mello y Silvia Peláez, encargados de reconocer el legado de Luisa Josefina, una de las intelectuales y académicas más prolíficas de la literatura mexicana.

Al  repecto comentó, Bujeiro: “Creo que es una autora muy mentada, pero poco conocida fuera de algunas obras de teatro. Su obra necesita ser reeditada. Es difícil conseguir muchos de sus libros y se le necesita pensar en totalidad; ya no como dramaturga o novelista, sino para realmente acceder a la complejidad de su pensamiento y obra”.

 Para Verónica, la obra de Luisa Josefina destaca también por aportar un punto de vista que aborda la condición de la mujer desde una visión compleja y muy moderna, toda vez que se atrevió a “abordar el rol de lo femenino como un permanente conflicto entre el deseo y la obligación”.

“Definitivamente tiene que revalorarse el motivo de este homenaje, porque aporta materiales para una discusión completamente contemporánea sobre la subjetividad femenina”, agregó la ilustradora.

Entre las obras más conocidas de Hernández se encuentran:“Los grandes muertos”, “El lugar donde crece la hierba” y “Nostalgia de Troya”.

Fuentes: Varias / Edición: BHR

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