En pleno siglo XXI, el papel de la mujer, tanto en el mundo laboral como en el del emprendimiento, aún se enfrenta a grandes desafíos. Las mujeres todavía representamos una evidente minoría en puestos directivos, y las etapas propias de nuestro género como los embarazos y la maternidad pueden condicionar notablemente nuestro futuro profesional.

Según datos arrojados en 2017 por la consultora “When Women Thrive, Business Thrive”, de los 3,2 millones de empleados, sumados de un total de 583 empresas a lo largo de 42 países,  1.3 millones es la cifra correspondiente a las trabajadoras mujeres. En Estados Unidos y Canadá la fuerza laboral femenina representa el 31 por ciento, en América Latina el 23, Europa 21, Asia el 15 y Australia sólo el 7 por ciento. Resultados que dan como diagnostico que los mecanismos actuales de atracción, promoción y retención de mujeres no nos alcanzan para conseguir la meta de igualdad.

Mientras tanto, en nuestra panorama mexicano, los datos de revistas especializadas en 2016, describieron el panorama emprendedor de México de la siguiente manera: el 60.6 por ciento reconoció tener las habilidades necesarias para iniciar su propia empresa, pero el 26.6  por ciento de estos aceptaron no hacerlo por miedo al fracaso. De estos, aproximadamente, el 6 por ciento de los hombres fueron emprendedores frente al 2 por ciento de las mujeres.

Sin embargo, desde entonces, aunque la cifra femenina es baja, por fortuna no ha parado de crecer y cada vez hay más mujeres dispuestas a no dejarse vencer por el miedo o la desidia, aventurándose al ámbito empresarial y dándole así nuevos enfoques a los negocios; ganando territorio en un área que hasta hace algunos años se creía ser exclusivamente de varones.

Pero ¿qué debemos decirles a éstas mujeres que están por comenzar o ya comenzaron la ardua travesía hacia su empoderamiento personal y financiero? Estamos aquí para hablarles sobre algunos de los más recurrentes obstáculos que pueden encontrarse durante su camino al éxito:

1. La cultura.

Sin lugar a dudas, este ítem ocupa el primer puesto. Aunque en nuestra sociedad se le ha dado una mayor libertad a la mujer en comparación con otro tipo de culturas, como las de oriente, el machismo sigue siendo tema de superación por seguir estando presente aún a principios de este tercer milenio. Es un ente que pareciera pasar casi inadvertido pero que realmente trae consecuencias poco favorables para las PyMES, o incluso para que una empresa afianzada pueda seguir creciendo.

En el ámbito de los negocios todavía existen hombres que no se sienten cómodos con entablar conversaciones o estrechar manos con mujeres, por considerarlas poco aptas para los negocios.

Con motivo al reciente evento de la Cumbre Empresarial Américas 2018, mencionamos el caso de Blanca Treviño, CEO de Infotek, quien pasó a la historia en nuestra país por ser la primera mujer en incursionar al Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, que cambiaría a ser conocido hoy como únicamente: Consejo Mexicano de Negocios… ¿Hace cuánto de ese cambio? Apenas hace dos años, en 2016.

Un ejemplo conciso de que la mujer aún sigue abriéndose camino.

Como el caso de Treviño, te invitamos a que sigas descubriendo las historias de mujeres que han logrado avanzar pese a los paradigmas establecidos; para que cuando te enfrentes a situaciones que puedan hacerte dudar de tu capacidad… ¡no te desanimes! sino por el contrario, sólo sonríe, respira profundamente y recuerda que aún estamos en una sociedad que  necesita ser reeducada.

2. La organización y el tiempo.

Las mujeres responsables de su hogar tienen que dedicar parte de su tiempo a las tareas propias del mismo, lo que le resta oportunidad de una dedicación más completa a las responsabilidades de un negocio.

Para ello, en el caso de ser una mujer que comparte su hogar en pareja, es necesario que te permitas compartir responsabilidades. Los hijos son responsabilidad de ambos padres y es importante que no se limite dicha responsabilidad por cuestiones de género. Por otra parte, si no estás casada, puedes planificar tus actividades en una libreta y buscar otro tipo de apoyo personal para el hogar y los hijos que sería de gran ayuda para no claudicar y poder cumplir con todas las exigencias que implica el comienzo; esfuerzo que posteriormente te recompensaría con una mayor estabilidad en la vida futura para ti y los tuyos. Pon en una balanza lo que realmente deseas, enfócate en lo que anhelas y no dejes escapar las oportunidades

 3. Límites financieros.

La mayoría de las mujeres emprendedoras financian su negocio con la ayuda de amigos y familiares, haciendo, con ello, que en México sólo el 11 por ciento del crédito bancario esté dirigido a las pequeñas empresas en crecimiento y con tasas de interés altas. Sin embargo, existen varias alternativas de financiación que pueden quedar al calce de tu negocio. Por lo que te aconsejamos informarte de manera oportuna y a conciencia para que puedas sentirte más a gusto al pedir un crédito y, sobre todo, no tener miedo de éste.

4. No saber por dónde empezar.

Hay que reconocer que en comparación a otros países latinoamericanos, México ofrece una gran oferta de servicios que ofrecen orientación para el desarrollo y acceso a redes de negocio. Recomendamos cobijarte bajo organismos como INMUJERES que conecta a las emprendedoras con todos los servicios que buscan, incluyendo la orientación legal, psicológica o de salud de manera gratuita, o la Asociación Mexicana Jefas de Empresa (AMMJE) cuya historia de vida de su Presidenta Nacional, Blanca Estela Pérez Villalobos, es ejemplo de empuje y superación.

5. El fracaso.

Es frecuente que las cosas no salgan bien, o tal como se había pensado al comienzo de un negocio, pero creénos que es algo más común de lo que piensas y hasta quizás necesario para curtirte bien en este viaje empresarial, más no es algo que dictamine tu futuro. Sólo tu decisión, voluntad y poder de resiliencia escribirá tu historia en una de fracaso o éxito.

Recuerda lo que dijo Thomas Alva Edison al hablar sobre todos los intentos que hizo antes de conseguir su bombilla:  “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Tu liderazgo no es sólo para los otros, sino para ti misma es fundamental. Si sientes que te faltan ciertas habilidades sociales o para los negocios, no dudes en buscar talleres o cursos que te ayuden a desarrollarlas o incrementarlas. Sigue adelante y no te rindas, muchos otros tantos obstáculos podrán aparecer, pero ninguno será determinante si tú no lo quieres.

Fuentes: Varias / Edición: BHR

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