Desde 2016, se introdujo en México el “Proyecto Desprincesamiento” dirigido a niñas y mujeres adolescentes; resultado de un movimiento internacional que logró hacer eco en diversos países para cuestionar y cambiar las imposiciones asociados al género, a causa de los estereotipos creados por la industria del entretenimiento.

Esta iniciativa llegó a nuestro país de la mano de la politóloga y escritora de literatura infantil, Daniela Lombardo Híjar, quien, desde entonces, desarrolla talleres para niñas de 8 a 13 años de edad donde se abordan temas que buscan fortalecer su amor propio, alimentar su confianza, impulsar su autoconocimiento y motivar su empoderamiento.

En la página del proyecto se destaca la importancia de estos talleres debido a la incidencia que los medios de comunicación ejercen sobre las niñas en su formación cultural, donde se les encasilla en roles tradicionales de género que marcarán las bases de su manera de percibirse a sí mismas y al mundo que las rodea.

Vestirse con tonalidades rosas, decirles que deben ser delicadas, imponerles un estereotipo de belleza y hacerles creer que deben esperar a que un príncipe azul las rescate son formas opresivas a las que se encuentran expuestas desde la infancia, según analistas que se pronuncian a favor de este movimiento.

En el sitio oficial del Gobierno de México, donde se habla acerca del proyecto, mencionan que: “Para la Facultad de Comunicación de Sevilla, la infancia es una etapa en donde se tienen ciertas expectativas acerca de lo que se espera de las niñas y también de los niños; éstas se ven envueltas en un entorno cultural que las ‘obliga’ a convertirse en princesas rosas y buscar su príncipe azul; y, a ellos, a ser hombres de acción”.

De igual manera, el sitio gubernamental cita datos de la Unicef para detallar que 7 de cada 10 mujeres jóvenes sufren violencia en el noviazgo (76 % violencia psicológica, 16.5 % violencia secual y 15 % violencia física) lo que significa que las jóvenes son un colectivo vulnerable que se ve reflejado en las relaciones de pareja.

Por ello, de acuerdo a la información de Proyecto Desprincesamiento, el taller se desarrolla bajo una perspectiva de género en donde se les permite expresarse libremente, a modo de generar su autodeterminación y concientizar su autonomía para que se permitan ser ellas mismas: sin miedo, sin culpas y sin dinámicas violentas; pues, terminar con la violencia de género es otro de sus objetivos prioritarios.

Hasta finales de 2018 Desprincesamiento ha impartido talleres a un aproximado de 16,000 niñas a lo largo de la República Mexicana y continuará con nuevas actividades durante este año, siendo publicadas a través de su página de Facebook: Proyecto Desprincesamiento.

Y tú… ¿estás o no de acuerdo con esta iniciativa?

 

Por Beatriz H. Romano

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