Una educación innovadora que trasciende las aulas es fundamental para el empoderamiento de los estudiantes y su preparación para un futuro laboral competitivo.

En México prevalece un rezago en educación, de acuerdo a los resultados obtenidos en pruebas estandarizadas internacionales como Escale, Serce y Terce, Planea-Elsen y Pisa.

Rodrigo Assael, director de Pinion Education, consultora en metodologías educativas para colegios de nivel básico a medio superior, afirma que un buen proceso de formación consiste en que los padres y madres apoyen el desarrollo del pensamiento crítico en sus hijos, para que tengan la capacidad de analizar su entorno, identificar sus problemas y proponer soluciones.

Una opción para lograrlo, de acuerdo con el experto, es que los miembros de la familia creen espacios de conversación para discutir su percepción sobre el entorno social, gustos, molestias y hacer reflexiones al respecto.

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Otro punto importante es dejar a los menores realizar sus propias labores, menciona Assael, “no existe mejor escuela de aprendizaje que aprender haciendo”.

“Cuando el niño hace las cosas, al principio no le saldrán bien ni rápido, pero poco a poco va a aprender a hacer lo que sea. Lo importante es que vamos a empoderarlo, a lograr que se sepa capaz de aprender, de hacer, de crear y de transformar su entorno. Esto es vital”, añadió.

Gracias a los procesos antes descritos es que se puede generar el tipo de mentalidad que el menor va a necesitar en el futuro.

Este proceso educativo debe ser un trabajo en equipo compartido por la familia y la escuela. Pero los padres continúan siendo la influencia más fuerte que puede tener, por lo que éstos deben asumir plenamente su compromiso educativo.