Kalimori es una comunidad privada para adultos jóvenes con discapacidad intelectual, la cual busca brindarles independencia, a través de la ayuda de expertos, quienes han diseñado dinámicas específicas para darles herramientas de vida diaria.

Ubicada en Malinalco, Estado de México, en más de cuatro hectáreas de terreno, Kalimori es una alternativa de desarrollo integral para las personas con este tipo de discapacidad, pues es un espacio donde podrán descubrir y desarrollar sus habilidades al máximo, eliminar las barreras sociales y crear un lugar de pertenencia.

“No es un modelo médico, sino que está basado en la concepción social de atención a la discapacidad, en la cual buscamos el desarrollo de habilidades socioadaptativas, explicó Angélica Cuevas Contreras, directora técnica de este proyecto.

La comunidad lleva en funcionamiento un año que, en opinión de la directora, ha sido “un periodo riquísimo en experiencia, de mucho aprendizaje para todos”; trabajadores, familias de los residentes y residentes mismos.

Resaltó que hablar de discapacidad intelectual se refiere al síndrome de Down y a otros síndromes genéticos, metabólicos, autismo y condiciones que generan una situación de discapacidad al provocar una disminución en la capacidad cognitiva de la persona.

Hay tres programas de residencia, que se adaptan a las necesidades de cada familia. En «Local social», los jóvenes permanecen sólo de 10:00 a 18:00 horas.  Mientras que el programa de residencia es donde las personas viven en Kalimori en casas de 500 metros cuadrados, divididos en mujeres y hombres con ocho habitaciones cada una y un departamento para el monitor.

El programa de fin de semana y vacaciones, es un programa de ocio y vacación, en el que se busca un respiro para las familias.

Hay varios talleres, entre los que se encuentra la horticultura, es decir, el cultivo de plantas de huerta, donde los chicos aprenden todo el proceso de cosecha y venta de los productos que ahí se generan.

Todos los programas y actividades buscan el desarrollo de las habilidades laborales e independientes. Cabe destacar que aunque el proyecto tiene un costo, los adultos que no tienen recursos y que viven en Malinalco, están 100 por ciento becados.

Por Armando Pereda Maldonado

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