Todo lo que debes saber sobre esta tradicional flor

Su leyenda

“Desde que eran niños comenzó el amor de Xóchitl y Huitzilin. Siendo así pequeños, se divertían jugando juntos y disfrutando de los caminos y lugares de su pueblo. Era de esperarse que al crecer su cariño se transformara en el más grande amor.

Todas las tardes subían a lo alto de una montaña para ofrendarle flores a Tonatiuh, el padre sol, que parecía sonreír ante el regalo que los enamorados le entregaban. Ahí, ellos juraron por siempre, incluso más allá de la muerte, amarse eternamente.

Y el día llegó en que la guerra tuvo que separarlos para que Huitzilin, como fiel guerrero, peleara en nombre de los suyos. No pasaría mucho tiempo cuando la bella Xóchitl recibiera la noticia de que su gran amor había sido herido en combate y muerto finalmente.

Con el corazón roto de un inmenso dolor, la joven amante subió a la montaña para implorarle a Tonatiuh, que la uniera para siempre con su amado. El dios sol conmovido por el sufrimiento de Xóchitl, lanzó uno de sus rayos que tocaron a la joven y al instante la convirtió en una hermosa flor de colores tan intensos como los rayos del sol.

Después de unos días un hermoso colibrí se posó amorosamente en el centro de esa colorida flor, que no era más que el mismo Huitzilin transformado en un bello colibrí. La flor, al sentirlo posarse sobre ella, se abrió esplendorosamente en 20 pétalos, con un aroma tan intenso como misterioso.

Cuenta la leyenda que mientras exististan colibríes y flores de cempasúchil, siempre… siempre estarán unidos”.

Su uso como remedio casero

Según los expertos en el tema, los problemas digestivos pueden sanar al tomar tres infusiones de Cempasúchil al día. Sólo requieres reposar media flor en una taza y media de agua hirviendo. Posteriormente cuela el líquido y está listo para tomarlo.

 Su efectividad como repelente

Si los mosquitos son un problema para ti, esta planta puede ser tu mejor aliada ya que es un excelente repelente natural para ellos. Para una mayor efectividad, coloca dentro de un litro de agua hirviendo, dos flores de cempasúchil, una rama de romero y dos hojas de geranio. Déjala reposar por 10 minutos y vuelve a filtrarla. Mezcla esta agua al agua con la que trapees tu casa, y tanto moscas como mosquitos permanecerán fuera de tu hogar.

 Su sabor en los alimentos

¿Recuerdas el libro o la película como agua para chocolate? Así como los pétalos de rosa, el cempasúchil también es utilizado como ingrediente para preparar alimentos. Aquí, una receta para ti:

Crema de Cempasúchil.

Ingredientes

4 tazas de pétalos de flor de cempasúchil, lavados y picados
45 gramos de mantequilla
½ cebolla, finamente picada
2 dientes de ajo, finamente picados
3 cucharadas de harina
1 litro de caldo de pollo
3 calabacitas, en cubitos
1 taza de granos de elote
1 taza de crema

Preparación

  1. En una olla calienta la mantequilla con 1 cucharada de aceite y sofríe la cebolla y el ajo hasta que se doren ligeramente. Agrega los pétalos de flor de cempasúchil y cocina hasta que se sientan suaves.
  2. Agrega la harina, revuelve bien y baña con el consomé moviendo para deshacer grumos. Si deseas, puedes licuar esta mezcla y regresarla a la olla.
  3. Agrega las calabacitas y el elote; cocina 5 minutos o hasta que las verduras estén cocidas. Añade la crema, sazona con sal y pimienta, deja al fuego otros 3 minutos

 Su historia en la ofrenda

El nombre de la flor de cempasúchil (cempoaxóchitl) compuesto por los vocablos náhuatl cempohualli, que significa 20, y xóchitl que quiere decir flor. Por ello, es conocida como la flor de los veinte pétalos, y se cree que su uso en los altares de Día de Muertos es una herencia de los rituales prehispánicos que se realizaban en el pueblo de Malinalco, Estado de México.

Cuando una persona fallecía en esta región, los familiares adornaban sus tumbas con ramos de tonalxóchitl, flores amarillas de diminuto tamaño que, según las creencias, guardaba en su centro el calor que emanaban los rayos del sol.

Dicen los historiadores que los aztecas al ver este ritual, comenzaron a decorar sus ofrendas con flores de cempasúchil, especie que ellos mismos cultivaron para mejorar aquella pequeña flor y hacerla más grande y llamativa, a la cual consideraron como un símbolo de vida y muerte.

Los tallos de las flores de cempasúchil pueden medir hasta un metro de largo, y actualmente los estados de Puebla, Oaxaca y el Estado de México encabezan su producción, que sólo florece después de la época de lluvias, entre los meses de agosto y noviembre.

Nuestra flor endémica se encuentra distribuida en toda la República, ya que es una planta muy popular utilizada en las fiestas de “todos los santos” (1 de noviembre) y “los fieles difuntos” (2 de noviembre).

Así es nuestro México, lindo y querido, lleno de colores, sabores y tradiciones maravillosas.

Fuentes: Varias, Edición: BHR

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