Por Sharahí Zamudio*

Drásticos cambios en los mercados imponen nuevos tipos de liderazgo, pero uno crucial para enfrentar la pandemia del Covid-19 aparece en el sector financiero: aquel capaz de gestionar y catapultar los talentos durante una crisis.

Aunque en general solemos rodearnos de personas con características similares a nosotros mismos, enfrentar grandes problemas requiere equipos divergentes. No se trata sólo de incorporar personas de edades y sexo diferente, sino de culturas, disciplinas y creencias diversas. Se trata de apostar no a soluciones predecibles y conservadoras, sino de establecer virajes de 180 grados en la percepción de un problema y, por ende, en la conceptualización de oportunidades.

La diversidad de talento es crucial en cualquier tiempo, pero su importancia se recrudece durante una crisis que amenaza la supervivencia empresarial.

En la actual pandemia mundial de Covid-19, uno de los sectores pioneros acerca del nuevo modelo de liderazgo requerido fue el financiero. Ahí la abrupta caída en los precios petroleros y la pandemia desplomaron las bolsas de valores globalmente. Aunado a esta catástrofe vieron un inminente cierre de fronteras y mercados, así como la reducción drástica de los mercados domésticos. Ante esto, era imprescindible buscar ayuda en las propias filas corporativas.

Se predijo que sólo las firmas que impulsaban la diversidad en sus equipos podrían enfrentar las grandes crisis. Así saltó a la palestra empresarial el liderazgo inclusivo, capaz de generar entornos de respeto y empatía por los otros, que promuevan la igualdad de oportunidades y la colaboración como eje de desarrollo.

¿Qué características tiene un líder inclusivo?

1. Es cercano a sus colaboradores
Tiene gran empatía por todos los que integran el equipo de trabajo, respeto para cada uno de ellos y que brinde la oportunidad de aprender de los errores.

2. Posee el compromiso de apoyar
Hace todo lo que está a su alcance para ayudar a su colaborador. Se involucra con las necesidades y expectativas de cada uno de los miembros del equipo.

3. Inteligencia emocional
Es capaz de transmitir confianza y establecer una política de apertura y flexibilidad para cumplir metas comunes.

4. Empatiza con la experiencia emocional del otro
Se trata de volver a los básicos, de empatizar con la emoción de sus colaboradores y dar espacio para expresar lo que sea relevante en un momento dado, de entender y validar las experiencias emocionales que puedan tener sus colaboradores.

5. Mostrar afecto
Es decir, muestra y hace sentir aprecio a cada colaborador.

Este tipo de liderazgo permite generar una experiencia de seguridad, validación y pertenencia. Evita la aparición de los miedos y las resistencias a decir lo que realmente se piensa, aunque sea contrario el pensamiento dominante. También motiva a proponer y hacer cosas diferentes. En un clima de inseguridad, raramente la gente se atreve a probar cosas diferentes.

El liderazgo inclusivo debe tener un foco más centrado en los otros, valorar la diversidad de perspectivas, formas de hacer y puntos de vista. Requiere un alto grado de autoconocimiento y flexibilidad. No se trata de una tarea fácil, ya que lo más habitual es que aquello que sea diferente a nosotros nos provoque resistencia e incomodidad. Sin embargo, vale la pena contar con todos a la hora de mejorar el futuro.

* Investigadora de temas de liderazgo y directora general de Licuadora, empresa se soluciones integrales de comunicación