¿A quién no le gusta tomar una siesta? Aunque también debemos admitir que con el ritmo ajetreado en el que vivimos, cada vez resulta más complicado tomarse este tipo de momentos. Sin embargo resulta de vital importancia encontrarlos, pues no sólo nos relajan y hacen sentir bien, sino que tienen un impacto directo a nuestra salud.

 

De acuerdo con una investigación realizada por la revista británica “Heart”, dormir una o dos siestas a la semana, puede reducir significativamente el riesgo de tener un ataque cardiaco.

El estudio reveló que aquellas personas que acostumbran tomar estos momentos de relajación tienen 50% menos posibilidades de sufrir un ataque al corazón.

 

La explicación radica en que la siesta ayuda a prevenir la aterosclerosis y la acumulación de grasas y colesterol en las paredes arteriales.

Por si fuera poco, estas pausas te ayudan a lucir más joven y descansada, eso sí, no se debe abusar o el efecto será el opuesto. Debe tratarse de descansos cortos de 1 hora en promedio, así no se interferirá con las horas de sueño de la noche.