Una lactancia materna deficiente, pérdidas por sudoración en temporadas de calor, baja ingesta de líquidos durante actividades físicas intensas al aire libre en temporadas de calor y enfermedades infecciosas gastrointestinales que producen diarrea y vómito, son las principales causas de deshidratación en niños.

La deshidratación es la pérdida de agua y electrolitos que están contenidos en nuestro cuerpo, se deben a una pérdida excesiva de agua o a una pobre ingesta de líquidos y es más frecuente en primavera y verano por las altas temperaturas que favorecen la pérdida de más agua a través del sudor y la respiración.

Los niños están constituidos por un porcentaje mayor de agua en comparación con los adultos. Los niños son 80% agua, mientras que los adultos 60%. Por ello, se recomienda a bebés de 6 a 12 meses ingieran el equivalente a 4 vasos de líquidos al día; a pequeños de 1 a 3 años 4 a 5 vasos de líquidos; a niños de 4 a 8 años entre 5 y 6 vasos de líquidos; y mayores de 8 años deben ajustarse a los requerimientos en adultos que son entre 6 y 8 vasos de líquidos.

Cada vaso en esta consideración corresponde a 250 mililitros de líquidos que incluyen agua, leche, té, caldos, jugos, entre otros; en el caso de los menores de 6 meses no es necesario ofrecerles más líquido que el que toman del seno materno o de la leche de fórmula, según sea el caso, precisa el doctor Barreto García.

Los niños pierden más agua a través del sudor y la respiración. Además, los niños, sobre todo los pequeños, no valoran adecuadamente la sed, y pueden continuar realizando actividades físicas a pesar de tener sed, por lo que pueden deshidratarse y no percibirlo.

Los signos más importantes para determinar si los niños están deshidratados se dividen de acuerdo con la edad. En recién nacidos y lactantes la deshidratación se manifiesta cuando lloran sin lágrimas, están irritables, dejan de orinar, su piel de vuelve seca, la fontanela (mollera) y los ojos se ven hundidos y en casos más graves pueden estar somnolientos.

Mientras que, en niños grandes desde prescolares a adolescentes la deshidratación se manifiesta con boca seca, poca saliva, piel seca y áspera, dejan de orinar, y también pueden mostrar ojos hundidos. La deshidratación es más frecuente en lactantes y recién nacidos, ya que para mantenerse hidratados dependen de sus padres.