Las artes han sido una parte fundamental para el desarrollo científico, por lo menos así lo considera Gabriela Caraveo Piso, quien en su trabajo ha buscado encontrar la cura contra el Parkinson.

La investigadora señaló que ella no hubiera podido realizar su exhausta investigación si no hubiera tenido a las artes, en especial a la danza africana, como terapia contra el estrés.

Aunque en un principio la doctora en Inmunología no estaba interesada en aspectos neurológicos, descubrió que el cerebro es una máquina perfecta y fascinante de estudiar.

En su búsqueda encontró el laboratorio de Susan Lindquist, en el Instituto Whitehead de Investigación Biomédica-Massachusetts Institute of Technology (MIT), en el cual se estudian los mecanismos por los cuales las proteínas adquieren sus características tridimensionales y enfermedades neurológicas asociadas con problemas en este proceso.

Ahí se empleaban las levaduras como modelos unicelulares para tratar de entender dichas enfermedades. Aunque al principio parecía una locura utilizar la levadura como modelo para entender el funcionamiento de una neurona, resultó bastante provechoso.

“Todo lo que encontré no lo hubiera hallado si hubiera utilizado neuronas desde el principio, dado que son un sistema muy complicado, además de que tienen varias limitaciones técnicas”.

Ya que entendió cómo funcionan estos organismos unicelulares, la investigadora probó en levaduras y en neuronas de ratas el medicamento Tacrolimus (o FK506) para reducir la toxicidad asociada con la agregación de la proteína alfa-sinucleína, que desencadena el Parkinson.

Este medicamento, que actualmente se utiliza en pacientes que reciben trasplantes para evitar el rechazo de los órganos por parte del sistema inmune, cruza la barrera encéfalo-sanguínea y logra reducir la activación de la calcineurina en el cerebro, con lo cual se puede reducir algunos aspectos de la patología asociada con la enfermedad.

Dado que es un medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y que la dosis que propone Caraveo Piso es muy por debajo de las dosis imunosupresoras, el uso de este fármaco para atender el párkinson se podría emplear en los próximos años.

“Actualmente hay muchos científicos interesados en llevar esto a la clínica. De hecho, en Boston se está organizando un ciclo de conferencias con neurólogos, farmacólogos y científicos, para analizar si con los resultados que tenemos se puede llevar a la clínica el uso de Tacrolimus contra el Parkinson relativamente pronto”, aseguró.