Ser mamá es un trabajo de tiempo completo, y aunque parece un razonamiento lógico, pocas veces recordamos que toda esa responsabilidad pesa más en los hombros de mamá, quien además de administrar el hogar, tiene en mente sus pendientes profesionales y prioriza la felicidad de sus hijos.

Por supuesto la llegada de un bebé inunda de alegría el hogar, sin embargo los retos para mamá comienzan. Es por eso que con la finalidad de ayudar en esta nueva etapa, GRACO ofrece una reflexión.

No se trata de pensar en mamá como una malabarista audaz que nació con poderes especiales y  que todo lo puede. Sus responsabilidades pueden traerle problemas que no vemos, como tensión muscular, cambio en la presión sanguínea, en su ritmo cardiaco, enfermedades digestivas, agotamiento, insomnio, temor y más.

La culpa excesiva por lo que hace o no logra también se traduce en apatía, tristeza, desilusión o incapacidad de disfrutar esta etapa tan representativa de su vida, así que uno de los síntomas que sí puedes notar es que deja las acciones sin terminar, se aísla de la familia o amigos, discute con facilidad, no se concentra o descuida su apariencia y sus pasatiempos.

¿Qué hacer?

Relajarla no consiste en decirle que la quieres (lo cual sí ayuda), o en colaborar en las tareas de casa (que también es importante reconocer como una responsabilidad compartida).

Tener una mente sana puede suceder con pequeños cambios como procurar que mamá pueda alimentarse bien, ejercitarse un poco a diario, aumentar el optimismo y ser flexible consigo misma, expresar sus emociones, escribir lo que le preocupa o darse unos minutos fuera del contexto de la casa.

Mamá, así como tensas tus músculos, aprende también a soltarlos, y así como llenas tu mente de tantas preocupaciones, concéntrate un poco y piensa en tu valentía, tus virtudes y conocimientos. En casa deben procurar que tenga tiempo para un masaje, para un baño caliente, para disfrutar unos minutos libres donde pueda bailar o escuchar su música favorita, para leer un poco de su libro que dejó abandonado.

Para ti que llevas la batuta de la familia

Valdrá la pena que entre todo eso que te abruma sepas elegir tus batallas, acepta lo que no podrás cambiar, perdónate, sé paciente contigo, no olvides tus logros y aprende de lo que no se dio hoy. Hasta lo más estresante tiene un punto gracioso o de aprendizaje.

Mami, consiente a tu mente. Tú sabes cuáles serán los horarios más pesados, no acumules tus tareas, pero divídelas en los tiempos en que te es posible resolverlo. No dejarás de ser especial por delegar o por decir “no” a aquello que realmente no te corresponde.

Desahógate, no hay mamá que viva sin preocupación, pero reconoce cada situación. Hay una diferencia abismal entre ocuparse y pre-ocuparse.