Si tu propósito para este 2019 es bajar de peso, la jícama podría ser la mejor opción para incluir en tu dieta.

La jícama no es una fruta ni una verdura, es más bien un tubérculo perteneciente a la familia de las leguminosas, como el frijol, las habas y el garbanzo; sin embargo, sus vainas no deben consumirse debido a que son tóxicas para los humanos.

Su nombre proviene del náhuatl xicamatl, que significa “raíz acuosa” y es producida en México, principalmente, en los estados de Nayarit, Guanajuato, Morelos y Veracruz. Debido a su apariencia y origen también se le conoce como “nabo mexicano”.

Al contener alta cantidad de agua y fibra, la jícama es ideal como un snack entre comidas, pues además de ayudar a saciar el hambre, su consumo mejora la digestión, evita la retención de líquidos y el estreñimiento, ya que contiene inulina, un tipo de probiótico que promueve el crecimiento de baterías benéficas para el sistema digestivo.

La jícama es rica en vitaminas C, E y B, potasio, calcio, fósforo y hierro. Tiene bajos niveles de sodio y calorías (40 kcal en 100 gramos), lo que la hace un alimento ideal para quienes que desean bajar de peso.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la jícama es buena aliada para el combate del colesterol malo y los triglicéridos.

Se puede preparar de distintas maneras para su consumo: cruda, cocida o hervida y en un sinfín de platillos sanos y deliciosos. Combina perfectamente con las verduras y frutas, como las naranjas, manzanas, zanahorias e incluso las cebollas. Es recomendable comerla con carnes y mariscos.

Y si amas las jícamas con limón y chile, por supuesto, también son una excelente opción de botana que puedes consumir sin remordimiento, sólo cuidado con los ácidos si sufres de gastritis.

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