El 47 % del sector laboral formal mexicano está ocupado por mujeres, aunque son ellas las más numerosas en formación universitaria frente a los hombres. El sector tecnológico es un buen exponente de la desigualdad.

 

Hoy cualquier negocio usa tecnología. Algunos negocios cuentan con una app de compra (e-commerce) que necesita una actualización constante de artículos y diseño, y un sistema de pagos blindado, que asegure las transacciones. Otros negocios usan plataformas, como los del sector del entretenimiento (EGaming, IGaming) y exigen los mejores proveedores de software para poder proporcionar, por ejemplo, los mejores juegos de slots de dinero real, que sean compatibles con cualquier dispositivo, que te permita hacer depósitos o reclamar bonos desde el smartphone. Todos los negocios usan tecnología, y el que menos, cuenta ya con su propia página web. Sin embargo, la representación femenina en este y otros sectores aún deja mucho que desear. Te contamos cómo están los datos en emprendimiento y tecnología.

 

Las mujeres emprendedoras

Según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), solo 19 % de los emprendedores mexicanos son mujeres y solo tres de cada diez Pymes que se ponen en marcha en nuestro país son dirigidas por mujeres. El dato asusta pero, a pesar de esto, México es el segundo país de toda América Latina (Chile el primero), en el cual las mujeres tienen más posibilidades de emprender.

Si profundizamos en ese 19 % de emprendedoras femeninas, podemos observar que casi la mitad (49 %) tienen entre 18 y 34 años, mientras que el resto se encuentra entre los 35 y 54 años.

Las motivaciones que las impulsan a emprender, eso sí, son diversas. Ganan en número las mujeres que lo hacen porque quieren la independencia que supone poseer un negocio propio (un 29 %). Las siguen, en igualdad (20 %), tanto las mujeres que necesitan elevar su calidad y nivel de vida, como las que lo hacen por gusto. También es importante el porcentaje de mujeres motivadas a darse a los negocios porque quieren continuar con el legado familiar (18 %). Y, en última posición (un 13 % de las emprendedoras), las que se lanzan a la aventura porque perdieron su empleo.

La escolaridad también es un factor importante a tener en cuenta. Nosotros ya le dedicamos un espacio cuando hablamos de que las mujeres representan más del 50 % de las personas interesadas en estudiar en México. En nuestro país las mujeres se gradúan en estudios universitarios más que los hombres: los hombres tienen una tasa de graduación universitaria del 18 %, un 3 % menos que las mujeres (21 %).

Más en concreto, en lo referente al emprendimiento, los datos ofrecidos por Inegi arrojan que el 65 % de las mujeres emprendedoras poseen estudios universitarios, frente al 53 % de hombres con esta cualificación, entre los emprendedores masculinos.

 

El sector tecnológico, exponente de la desigualdad

“Al hacer la investigación nos dimos cuenta que en general, en México por cada dólar que gana un hombre, una mujer gana entre 50 y 68 centavos por realizar el mismo trabajo”, afirmaba Lucile Baratier, Regional Partnership Director de Laboratoria, para Infobae.

Se refería a un estudio llevado a cabo por Laboratoria, un Bootcamp especializado en formar mujeres para trabajar en el sector tecnológico. Y continuaba explicando: “Si nos acercamos más al sector de tecnología, vemos entre siete y ocho barreras para la incorporación a la fuerza laboral y barreras relacionadas al sector en particular”. Como ejemplo sirve el dato de que solo 10 % de los programadores de Latinoamérica son mujeres.

Según enfatiza Baratier, “a nivel global, tres de cada diez personas que trabajan en tecnología son mujeres, es muy poco. Y Latinoamérica a nivel global, tanto la presencia de mujeres en la fuerza laboral, es minoritaria y en México es uno de los países con un porcentaje de participación económica femenina más bajo de todo Latinoamérica. Solamente 47% de las mujeres son parte del sector formal del trabajo, entonces no es de sorprenderse que haya tan poca inclusión en el sector de tecnología en particular, porque de todas maneras las mujeres somos minoría en la fuerza laboral”.

Son muchos los esfuerzos que aún quedan por hacerse respecto a la brecha de género y, en este aspecto, Baratier señala a las empresas, que entiende deben liderar una estrategia de compromiso con la diversidad y la inclusión, mediante procesos de contratación libres de sesgos y con apertura para la selección de perfiles diversos.

Las consecuencias de reducir la brecha de género serían muy positivas en todos los ámbitos, incluido el económico, pues no hay que olvidar que, como afirma la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), esto repercutiría, sin ir más lejos, en un aumento del PIB per cápita en México.