Por Paula Corona Lucio*

¿Qué van a hacer los que no puedan acudir a trabajar en la peor crisis del siglo hasta el momento?

Este 2020 se cumplen 65 años desde que las mujeres tienen derecho al voto en nuestro país, desde entonces la lucha por la equidad no se ha detenido. Considerando la cantidad de mujeres en altos puestos de dirección o liderazgo, parece que el solo hecho de ser mujer representa un obstáculo más para ser exitoso laboralmente hablando.

Cuando eres mujer no basta con ser buena en tu trabajo para ir escalando posiciones en la empresa, sino que además hay que demostrar que cuentas con muchos otros atributos que no necesariamente se requieren de los candidatos masculinos; por si fuera poco, también hay que romper el estereotipo de que el tener hijos o simplemente estar dentro de la edad esperada para tenerlos te hará menos productiva, disponible o cambiará tus prioridades laborales.

En los últimos meses, debido al Covid-19, la mayoría de nosotros nos encontramos confinados en casa; esperando reanudar actividades en la “nueva normalidad”.

La otra cara de la moneda

Sin embargo, el escenario es diferente para quienes tienen hijos. Supongamos que eres una colaboradora o colaborador y tu jefe te dice que ya debes regresar a prestar tus servicios en el centro de trabajo, pero también tienes un hijo o más que no están en edad para cuidarse solos en un momento en el que las escuelas permanecen cerradas y se debe evitar el contacto con otras personas, ¿qué vas a hacer?

Las autoridades “sí” pensaron en esto al momento de emitir los Lineamientos Técnicos Específicos para la Reapertura de las Actividades Económicas publicados el 29 de mayo de 2020 en el Diario Oficial de la Federación, al incluir un principio rector de observancia obligatoria para la aplicación de los lineamientos titulado “Solidaridad y No Discriminación”, el cual, entre otras cosas, nos dice que:

“Durante los niveles de alerta máximo (rojo), alto (naranja) y medio (amarillo), se deberá apoyar a las personas trabajadoras, en su mayoría mujeres, que tienen a su cargo a menores cuyas escuelas están cerradas por la emergencia sanitaria, o bien que tienen a su cuidado a personas adultas mayores o personas con enfermedades crónicas”.

¿Por qué hacer la distinción? ¿Por qué incluir “en su mayoría mujeres” en ese principio? ¿Era realmente necesario o simplemente estamos nuevamente frente a un “estereotipo de género”?

Una buena intención con resultados negativos

En mi opinión, la intención de la autoridad es buena, pues busca dejar en claro que no se debe discriminar a las mujeres que tengan que quedarse en casa a cuidar de alguien más y que se les deben otorgar facilidades para poder hacerlo; sin embargo, el impacto y efecto que esto tiene en la sociedad e incluso en las empresas es justo el contrario al que se pretendía, ya que esto puede generar un estereotipo e incluso, una discriminación por género.

Al haber redactado el principio de “Solidaridad y No Discriminación” de la forma en que lo hizo, está estigmatizando a la mujer y da pie a que las empresas, si deciden contratar a alguien durante esta pandemia, opten por contratar a un hombre y “ahorrarse inconvenientes relacionados a este principio”.

También podría dar pie a que, en caso de que la empresa se vea en la necesidad de despedir a un porcentaje de su fuerza de trabajo o reducir sueldos, opten por despedir o reducir el sueldo a las mujeres, por considerar que esto limita el que puedan presentarse a trabajar cuando se les indica, en lugar de tomar esta decisión de una forma equitativa y de conformidad con las aptitudes de cada trabajador o atendiendo a las necesidades del puesto de trabajo y del personal en general.

Estigmatizar: riesgo a la economía y la salud

Finalmente, este principio, al estigmatizar a las mujeres pone en riesgo la economía y salud de las mismas y de sus familias, que por miedo a perder su trabajo o de parte de su sueldo, opten por pedir la ayuda de algún tercero para cuidar a la persona a su cargo mientras ellas se van a trabajar, aumentando el riesgo de contagio y de toda una nueva gama de implicaciones en otras áreas.

Cuando el semáforo esté en verde, aquellas personas con los medios económicos suficientes podrán ir a dejar a sus hijos a las guarderías y escuelas de paga. El problema aquí es para la población de bajos recursos, pues como todos sabemos, el gobierno actual canceló las estancias infantiles y las guarderías subsidiadas.

¿Qué van a hacer los que no puedan acudir a trabajar en la peor crisis del siglo hasta el momento? La pobreza es extrema y se está agravando, la gente necesita generar ingresos, y pareciera que el gobierno federal no hace más que obstaculizar el camino de estas personas, empeorando su situación económica.

Y como la autoridad estigmatizó a la mujer desde el principio de la pandemia y de la crisis, probablemente el grupo social más afectado en el mundo laboral, sea nuevamente el de las mujeres, quienes incluso antes de la pandemia, ya vivían una situación laboral inequitativa en México y en varios países del mundo.

En la foto, Paula Corona Lucio.
*Asociada del Despacho Hogan Lovells