Mónica Amboya, la primera árbitra ecuatoriana en unas olimpíadas - Mujer Ejecutiva

“Lo que comenzó como un sueño ya es una realidad. Se demoró un poco, pero llegó”, dijo Amboya

Por primera vez en la historia de las Juegos Olímpicos, una mujer ecuatoriana ha sido convocada por el Comité Olímpico Internacional (COI) a arbitrar en la competencia de fútbol en Tokio, un privilegio para quien a sus 38 años ya creía haberlo conseguido todo en ese mundillo de varones.

Se trata Mónica Amboya, originaria de Riobamba, a unos 200 kilómetros de Quito, quien el pasado 23 recibió la notificación del Comité Olímpico de acudir como árbitra asistente a los próximos juegos en julio. La noticia le llegó a través de una colega uruguaya que le advirtió que estaban llegando las invitaciones del COI.

“Revisé mi correo y tenía la invitación que había sido designada a Juegos Olímpicos”, contó a Efe con algo de tristeza porque había presentado su candidatura junto a su colega y a otra compañera más, también uruguaya.

Fue por eso un “sentimiento encontrado”, porque si bien está “feliz de haber cumplido el sueño”, en el camino “se quedaron las compañeras”. Amboya, profesora de matemáticas en un colegio de su ciudad natal, contó que a los Juegos llegó a través de un proceso de selección iniciado en el Mundial femenino de Francia de 2019, tras el cual quedó bajo “monitoreo” de la FIFA.

“No dejamos de trabajar. Tenemos una plataforma digital donde subimos todos los entrenamientos a diario, todo lo que hacemos. ¡Es entrenar o entrenar! Esto no es un triunfo mío sino de todas esas personas que han aportado a mi preparación”, afirmó.

Su carrera deportiva la inició a los 12 años como corredora, habiendo sido campeona sudamericana en los 3 mil metros con obstáculos, también bolivariana, y tras haber batido un récord nacional en esa disciplina. A los 24 años, la riobambeña se veía ante el objetivo de clasificar a las olimpíadas de Pekín 2008, pero un año antes tuvo que elegir entre el atletismo o dedicarse al arbitraje, que ejercía desde los 15.

“Decidí irme por el arbitraje porque ya tenía experiencia, había dirigido en Segunda Categoría de Ascenso y Segunda Categoría Local” explicó.

El camino de Amboya hacia la cumbre olímpica no ha sido fácil, en particular porque su condición de mujer no agilizó precisamente su aceptación en un mundillo entonces controlado por los hombres. El comentario de “una mujer no puede estar en un mundo de varones” era constante, como así también el de que ninguna mujer “duraba más de tres años”, recuerda la árbitra.

“Ahorita ya voy a cumplir 24 años de carrera. Yo entraba con durar cuatro y miren ahora”, apunta con orgullo.

Desde 2010 que obtuvo su escarapela FIFA empezó a tener más oportunidades que le permitieron darse a conocer a nivel sudamericano e internacional “en otros lados ya me daban oportunidades, aunque no en su propio país”.

Porque sólo después de arbitrar en mundiales juveniles femeninos y pre mundiales tuvo la oportunidad de dirigir en la liga profesional de Ecuador, en la que lleva cuatro años, y desde 2019 en la Serie A en partidos masculinos de la Liga Pro, donde esta temporada ha sido asistenta en numerosos encuentros.

“Lo que comenzó como un sueño ya es una realidad. Se demoró un poco, pero llegó”, sentencia Amboya.
Con información de EFE