De acuerdo con un estudio realizado por la OCDE, el 60% de las mujeres crean negocios por necesidad y no de manera voluntaria

En México las mujeres involucradas en la dirección empresarial son minoría. La cuota de mujeres que trabajan por cuenta propia es del 21% y las mujeres que tienen a cargo a otros empleados es del 2.3 por ciento.

De acuerdo con el estudio La Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres para el Crecimiento Incluyente en México, realizado por laOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la mayoría de las emprendedoras operan bajo la informalidad.

Y es que, el estudio revela que en los países de la OCDE, las mujeres tienen menos oportunidades profesionales, se enfrentan a más obstáculos para realizar trabajos remunerados, sufren de un alto grado de acoso y ganan una media de 14% menos que los hombres.

El 60% crean negocios por necesidad y no de manera voluntaria. Entre los diferentes campos en los que las mujeres se encuentran emprendiendo, está el multinivel, cuyo motor es impulsado en un 93% por ellas, según apunta Natura & CO. Una de las industrias más favorecidas ha sido la de la belleza. De hecho, México es el segundo país en América Latina, sólo por detrás de brasil, donde se consumen más cosméticos.

Nuestro país enfrenta grandes desafíos en este campo. Menos de la mitad de las mujeres mexicanas en edad de trabajar participan en el mercado laboral.

Una de las causas de esta baja participación es la carga excesiva de trabajo no remunerado que sufren las mujeres en México, lo que impide que puedan dedicarle tiempo al trabajo formal. De hecho, las mujeres mexicanas llevan a cabo tres cuartas partes de todo el trabajo no remunerado del hogar, incluyendo el cuidado de los hijos. Además, la cultura laboral de largas horas dificulta la conciliación entre lo laboral y lo familiar. La constante promoción de estereotipos de género en los medios de comunicación disminuye aún más el espacio de emancipación de la mujer”, señala el informe. 

Incluso a nivel de educación hace falta fortalecer varios puntos. En México tan sólo 15 de cada 100 emprendedoras terminaron sus estudios superiores, mientras que en el caso de los hombres las cifra incrementa a 21 de casa 100.

El escenario se vuelve aún más preocupante pues dicho estudio no plantea las consecuencias por la pandemia de Covid-19, la cual sabemos, ha afectado particularmente la economía femenina.

¿Qué se puede hacer?

Es fundamental incrementar la disponibilidad y la calidad de los servicios de educación y cuidado de la infancia temprana, a fin de reducir las cargas del trabajo no remunerado, especialmente entre las madres. Además, hoy más que nuca urgen estratégias Los servicios eficaces y asequibles de educación y cuidado a la infancia temprana facilitan la participación de las mujeres en la fuerza laboral, y, al mismo tiempo, dan a los niños mejores oportunidades en la fase esencial del aprendizaje. Por otro lado, se beneficiará de hacer sus comidas en un horario estable y programado y de socializar en un medio ambiente infantil bien cuidado y supervisado.

Otra mejora posible es el manejo de los permisos de paternidad. En México, los padres que trabajan en empleos formales tienen derecho solamente a 5 días con goce de sueldo. Esta es una de las licencias de paternidad más precarias de la OCDE. México tiene que hacer esfuerzos por prolongar estos permisos, con el apoyo de los empleadores. Los permisos de paternidad apoyados por el financiamiento público también pueden aumentar los incentivos para que los hombres ejerzan ese derecho.

Resulta también esencial eliminar los estereotipos de género en los libros de texto y en la enseñanza, al mismo tiempo que se regulen dichos estereotipos en los medios masivos de comunicación. Los medios de comunicación tienen que hacer también un mayor esfuerzo por eliminar la violencia contra la mujer en sus programas.