Junto con la alimentación, es importante el ejercicio, tanto planificado como el juego, considerado esencial para los pequeños

Desde que inició la cuarentena y al estar toda la familia en casa, muchas mamás y papás enfrentan dificultades con sus hijos a la hora de sentarse a la mesa, porque éstos rechazan los alimentos o no tienen una buena disposición en el momento de la ingesta.

La alimentación es un hábito fundamental desde la infancia y tiene una relación directa con la salud y el bienestar de una persona, permitiendo que el cuerpo pueda realizar todas sus funciones metabólicas.

“Es importante tener en cuenta que si durante la etapa de los tres primeros años de vida, enseñamos al niño a relacionarse sanamente con la alimentación, vamos a pensar que va a tener una vida de joven y adulto saludable”, explica Érika de la Fuente, directora ejecutiva de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI) y especialista en medicina pediátrica y de familia por la UNAM.

Junto con la alimentación, es importante el ejercicio, tanto planificado como el juego, considerado esencial para los pequeños

De acuerdo con la doctora, hay seis reglas importantes que como padres podemos aplicar para fomentar una buena relación con la comida en nuestros hijos:

  1. No premiar ni castigar con comida. Muchos padres dan dulces como premio a sus hijos o no los dan como castigo, a veces es otro tipo de comida o alimento el que es utilizado como mecanismo de negociación, para convencer al niño o incluso para que esté tranquilo.
  2. Proveer variedad de opciones. Cuando el niño o niña rechace algún alimento, ya sea por textura, por color, por olor o por sabor, no por eso debemos dejar de ofrecérselo. Hay que intentar que continuamente estén probando nuevos alimentos.
  3. No sustituir un plato rechazado por otro que sabemos sí le gusta. Si el niño aprende esta condición de que, al rechazar un alimento, le dan lo que quiere, entonces va a rechazarlo de nuevo. Es preferible no rogar al niño para que lo coma y simplemente retirarle el plato y ofrecerle el postre planeado.
  4. No alargar demasiado el tiempo de las comidas. Prolongar el momento de la ingesta hace que los niños que no están muy interesados por la comida pasen mucho tiempo ahí y tarde o temprano se genera una discusión.
  5. No involucrarse en la manipulación de los niños con la comida. A veces, las mamás o papás pueden sentirse ofendidos cuando el pequeño no quiere comer y piensan que el niño los está rechazando y le dan una interpretación emocional a la comida. En este sentido, es recomendable mantenerse ecuánimes y tranquilos en el proceso de que los niños aprendan a comer.

Las palabras mueven, pero los ejemplos arrasan. El ejemplo es lo más importante y si nosotros queremos que nuestros hijos tengan hábitos alimenticios saludables, primero lo tenemos que hacer nosotros. Todos los hábitos de los padres, se transmiten como modelaje a los hijos. Lo primero que nos debemos preguntar es si somos un buen modelo y si fomentamos en ellos una vida saludable.