Cuando tengas tus metas financieras trazadas, busca ayuda para consolidarlas, toma decisiones correctas, prevé a futuro y tras el éxito, reinvierte en nuevas metas

Para conseguir el éxito es indispensable planearlo. Imagina que vas a participar en un maratón y te ves cruzando la meta con tu medalla colgada en el cuello. Materializarlo implica investigar la fecha del evento, comer bien como parte de la preparación, tener el outfit adecuado, entrenar y una larga lista de otras acciones.

Pasa lo mismo con tu economía: que ésta mejore depende de tus metas financieras y, para alcanzarlas, hay que saber trazarlas.

Existen diferentes tipos de metas financieras, independizarte de tus padres, tener un mejor sueldo, terminar con las deudas, cambiar de auto, comprar una casa o emprender un negocio  son las más comunes; sin embargo, las metas financieras deben tener características específicas para poder lograrlas, así que toma papel y lápiz para usar los siguientes consejos para planear mejor tu vida financiera para este nuevo año.

Para lograr tus metas puedes poner el práctica los siguientes pasos: 

Creíble

Sin importar el tamaño de tu meta, tú eres el primero que debe considerarla como importante o relevante para tu plan o propósito de vida. Escucha opiniones, pero no dudes de tu plan sin antes desmenuzarlo.

Razonable

Reconoce tu situación actual y tus posibilidades, repasa a detalle el ecosistema financiero que te rodea, las opciones en el mercado para créditos y herramientas que te apoyarán, de esa forma podrás plantear una meta realista.

Escrita

Si pasa de tu mente al papel, tu meta financiera tendrá más facilidad de abrir sus raíces. Descifra los pros y los contras, cuánto le vas a invertir en energía, tiempo y dinero y escribe todo esto.

Duración específica

No es lo mismo pensar casarte un día, que entregar un anillo de compromiso y ponerle fecha a la boda. Con las metas financieras es igual. Si buscas disminuir tus deudas, abrir un nuevo negocio o cambiar de auto, define para cuándo quieres lograrlo, una fecha clara de inicio y final, así como momentos clave te ayudará a crear un sistema para rendirte cuentas a ti mismo y ver tu avance.

Inspiradora

Lo que te motiva, avanza. No persigas una meta financiera que no te convence o que no te pertenece, ya que tirarás la toalla a medio camino. La meta debe motivarte a alcanzarla, por ejemplo: tener determinada cantidad para empezar mi negocio propio, consolidar mis deudas para poder terminarlas en menos tiempo, etc. Si no pasa este filtro, bórrala y escribe otra.

Tangible

Debes establecer claramente cómo se ve el éxito, esto te ayudará a visualizar y trazar el camino para lograrla. Debes establecer criterios específicos que no dejen lugar a dudas que cumpliste tu objetivo, por eso debes ser específico, cuánto dinero necesitas, si vas a ahorrar para unas vacaciones cuánto vas a destinar cada mes, si requieres cambiar algún hábito o cancelar un gasto hormiga.

Alcanzable

Puede que quieras un nuevo auto, creas en la meta, que el modelo esté disponible en el país, que tu deseo esté escrito a detalle, que lo quieras para mayo, lo trabajes con todas tus fuerzas y hasta hayas tomado la prueba de manejo, pero si tu presupuesto es para un sedán de precio medio y tu meta financiera es para un convertible de ultra lujo, es momento de aterrizar antes de frustrarte. Las metas deben motivarnos y ser agresivas, pero realizables.

Seriedad

Comprometerse es una acción que asusta, y debes ajustar tus hábitos y acciones en congruencia con tu objetivo, si este año te decidiste a comprar un departamento y a cambio debes dejar de gastar en objetos que te causan placer pero que no te conducen a tu objetivo, el nuevo presupuesto debe estar alineado con esa decisión para poder ir de la mano con tus resultados positivos.

Fuente: CREDITAS