Hemos basado nuestra autoestima en imágenes y no hemos trabajado lo más importante: cómo somos realmente y qué tenemos que ofrecer

Por Kritzia Mach y Nayeli Dosaiguas*

¿Cuántas veces nos hemos comparado, con alguien más alta, más delgada, más perfecta de acuerdo a los estereotipos implantados por la sociedad? Vemos imágenes de mujer sin defectos, sin celulitis, con cuadritos en el abdomen y pompis que intimidarían a cualquiera.

Lamentablemente, nuestra primera reacción es: número uno, juzgarnos por no vernos así; dos enojarnos con nosotras mismas o simplemente darnos por vencidas. No se trata de un evento aislado, a lo largo de la vida ha sido así, hemos basado nuestra autoestima en imágenes y no hemos trabajado lo más importante: cómo somos realmente y qué tenemos que ofrecer.

Recuerdo cuando iba en la universidad, el prototipo ideal era estar delgadísima, a costa de la salud. Veíamos imágenes de modelos y artistas, que eran extremadamente delgadas, en ese momento eso era belleza. Ese cuerpo ideal, no se basaba en hacer ejercicio y comer saludablemente, al contrario, escuchabas historias sub urbanas de cómo mantenerte mega delgada sin importar las consecuencias. Y, en algún momento, fue muy fácil caer en la tentación ¿El arma preventiva? Una autoestima sana.

El tiempo pasó y ahora, es exactamente lo mismo, pero con otro prototipo, el de ser mega deportista, con cuadritos y mágicamente con senos perfectos y nalgas de piedra, casi imposibles de conseguirlas de manera natural. Así pasará el tiempo y dentro de 10 años otra moda de cuerpo aparecerá.

Es sumamente desafiante querer cumplir las normas que te imponen para sentirte supuestamente valiosa. Es el deseo de crear nuestra autoestima y nuestro valor en algo tan ambiguo como una tendencia de imagen, cuando en realidad debemos crear una propia esencia para ser eternamente valorada por ti misma.

Kritzia Machh y Nayeli Dosaiguas. Foto: Antonio Saucedo.

Erróneamente, basamos nuestra autoestima en cómo nos perciben los demás. Cuando cursaba la universidad deseaba verme delgadísima, ahora que han pasado varios años, esa obsesión de verme así, cambio por una mal-sana obsesión de verme joven a toda costa y ha sido algo tan superficial, que no llenó mi alma, al contrario, desgastó la percepción que tengo de mí misma. Así que este año me he propuesto a cambiar y mi objetivo principal lo comparto y deseo incluirlas: es crecer como ser humano y construir una autoestima sana.

Debemos trabajar nuestra autoestima en nuestro valor real como personas, que siempre es lo que dejamos atrás. ¿A qué me refiero a nuestro valor real? Es lo que podemos aportar a nuestro circulo cercano: nuestros hijos, padres, pareja, amigos.

Repetirnos diariamente al espejo que nos amamos, que somos seres capaces de realizar lo que nos proponemos y que hemos llegado hasta aquí, con cada una de nuestras cicatrices del corazón para crear ese ser increíble que vemos en el reflejo.

Por ello quiero compartirte estos 5 pasos que me han ayudado a ese gran reto que es tener una autoestima sana:

  1. No te juzgues: encuentra la verdadera razón del ¿por qué haces las cosas?, compréndete y consiéntete en el proceso que estés, sin importar lo que has fallado o has acertado.
  2. No te compares: la esencia de cada persona es infinita, y lo único que estas haciendo es limitar tu potencial a ser la mejor versión de ti.
  3. Deja que tu ser te sorprenda de lo que puedes lograr: sin etiquetas
  4. No te obsesiones en como te ven los demás: prioriza, que es lo que a tu te gusta de ti misma.
  5. Pregúntate diariamente hacia dónde vas: no olvides aplaudir tus pasos.

Cada una de las decisiones en la vida deben basarse en cómo te hace sentir a ti y no por complacer a los demás ¿Deseas ponerte bótox? ¡Adelante! Pero reflexiona: ¿por qué lo haces? ¿Te gustas tú? ¿Es porque te hace sentir bien? o ¿Deseas que los demás te vean bien? Si tu respuesta es porque te gustas cómo te ves, hazlo, si es por satisfacer a los demás, no lo hagas. Sal de ese patrón que drena tu energía o nunca te encontrarás satisfecha.

La autoestima sana no es sentirte omnipotente, sino hacerte presente de la persona que puedes ser. Sin juicios y sin pretensiones. Con amor a tu cuerpo y lealtad a las experiencias de tu vida.

Cuando pienses en respeto, hazlo contigo y con los demás; en este camino de autoestima sana encontrarás recaídas, y son completamente normales, el éxito esta en reconocerlas y trabajar día a día en ti y tu crecimiento personal. No es algo que se logra de la noche a la mañana; es un trabajo diario, porque cada día serás una persona diferente porque estás evolucionando en un mejor ser humano.

¡Success my darling!

*@mama.glam