De pronto descubrimos que aunque pasamos las 24 horas del día con nuestra familia, en realidad es como estar de “cuerpo presente”

Por Paulina Amozurrutia*

En estos meses, hemos tratado de encontrar un balance, para compaginar la vida laboral, familiar, personal, social y trascendente; sólo que ahora lo hemos tenido que hacer en un espacio reducido, sin horarios establecidos y con la incertidumbre de no saber qué pasará al día siguiente.

Desde levantarnos temprano para hacer quehaceres domésticos antes de que los niños despierten, hasta tomar juntas mientras limpiamos la casa o desarrollamos cualquier actividad. Después de un par de meses de seguir con esta situación, personalmente decidí aplicar con más decisión lo que predico en cursos, conferencias y diferentes medios.

Me percaté de que no lo estaba haciendo bien: cuando en televisión nacional hablé de seguir rutinas, de hablarse de manera respetuosa y tolerante, además de aplicar una disciplina positiva; mis hijos sólo se vieron entre sí con una risa molesta sabiendo que lo que decía en televisión muchas veces no lo practicaba en casa.

Después de esa noche, hice algunos pequeños cambios para lograr una armonía familiar en esta nueva normalidad, algunas recomendaciones útiles para que tener más tranquilidad con los tuyos y sin descuidar tu parte personal y profesional:

  1. Adáptate
    No esperes perfección, no puedes tener las rutinas de antes como juntas en tu oficina sin ningún ruido, una casa mucho más limpia o simplemente creer que todo puede ser como en la normalidad. Estamos viviendo una situación inédita con este encierro y mientras lo básico funcione, será suficiente.
  2. Aquí y ahora
    Deja de pensar en la junta cuando te estás bañando o en los niños mientras hablas con tus jefes. Enfócate en lo que estás haciendo en ese momento y luego en lo que sigue y serás más eficiente.
  3. Horarios, horarios, horarios
    Los niños perdieron su rutina, sus espacios y necesitan certidumbre al igual que tú. Si haces una rutina que todos tengan clara, por escrito y a la vista de todos, tal vez no la cumplirás siempre a la perfección, pero todos sabrán qué hacer y qué se espera de ellos.
  4. Busca el silencio para ti
    Encuentra 15 minutos de silencio: llámale rezo, oración, centrarte, meditación o lo que tus creencias te dicten, pero necesitas sentirte a ti misma de cara a la eternidad, la trascendencia, la paz…
  5. Tiempo de calidad para todos
    Siempre había criticado esa frase, creía que los niños necesitan suficiente tiempo, mucho tiempo, con sus padres; pero en estos días he descubierto que aunque estamos ahí, muchas veces no se sienten acompañados pues el celular, la computadora y la televisión hacen nulo ese tiempo “de calidad” que creemos compartimos con ellos.

 

Un tip muy útil es dedicar 15 minutos a cada uno de tus seres queridos y comprometerte a darles toda tu atención. Es mejor hacerlo sin avisar, por ejemplo, con tus hijos inicia jugando con legos, a hablar de futbol o a acurrucar una muñeca, ¡ellos llegan como por arte de magia a disfrutar de la presencia de mamá!, a esa edad es lo único que necesitan: sentirse amados por quienes aman.

Comienza poco a poco, trata de ser plena, no perfecta; busca esa plenitud de dentro hacia afuera, equilibra paso a paso tus áreas profesional, personal, social, familiar y trascendente: viviendo un día a la vez.

*Vocera del Movimiento #FuerzaFamilias del Consejo de la Comunicación, coordinadora nacional de Unión Mujer y directora general de la Fundación Seamos Héroes