Este 22 de julio se hizo la elección de cuatro consejeros del INE, asimismo se anunció una reforma de pensiones que beneficiará a los trabajadores con menores ingresos

Leonor Quiroz*

El 22 de julio fue un día inédito por dos hechos que marcarán la historia democrática y de justicia social laboral en nuestro país: la elección de cuatro consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) -pese a deleznables actos marcados por conflicto de interés- y el anuncio de una reforma de pensiones que beneficiará a los trabajadores con menores ingresos.

Es de celebrarse que se haya impuesto el apego estricto a la legalidad e imparcialidad en el proceso de selección de las consejeras y consejeros del INE, donde Ana Laura Magaloni, Blanca Heredia, Sara Lovera, Sylvia Giorguli, Diego Valadés y José Roldán Xopa, eligieron de manera objetiva a los 20 mejores perfiles.

También es de celebrar que se impuso la razón legislativa mediante el ejercicio del voto de los diputados, dejando de lado “berrinches” y obteniendo un resultado democrático y por abrumadora mayoría, lo cual confirmó el proceso de selección y exhibió aún más la inmadurez profesional y personal deJohn Ackerman y sus seguidores radicales.

Un paso hacia la justicia social

Este mismo día avanzamos hacia la justicia social laboral con la presentación del acuerdo tripartito del gobierno federal, sector patronal y sector obrero para reformar puntos torales del régimen de pensiones de la Ley de 1997, cuya pensión es la más impactada por la insuficiencia de los recursos ahorrados y recibidos al momento del retiro del trabajador.

Debe reconocerse el compromiso de las empresas para ser solidarias con sus trabajadores, asumiendo la totalidad del aumento a la tasa de ahorro de la reforma. El incremento para las empresas será del 8.72% del salario del trabajador, adicional a la tasa del 5.15% que aportan bajo la Ley de Seguridad Social vigente para lograr un total de 15% de ahorro.

Para dimensionar la magnitud de este apoyo solidario, debemos tener conciencia que, del 15% que será aportado a la cuenta de ahorro del trabajador, éste sólo aportará el mismo 1.125% que hoy aporta y el resto lo pagará la empresa.

El sector empresarial aporta esta mejora social en beneficio de sus trabajadores y asumirlo en tiempos de crisis económica tan profunda como la que atravesamos por la pandemia, tiene mayor mérito.

Recordemos este día como aquél en el que fuimos capaces -los mexicanos y sus instituciones- de demostrar que, trabajando en equipo por un bien común, no debe importar a qué partido, color, sector público, privado o patronal perteneces, pues lo que importa es que sí podemos trabajar desde nuestras diferencias y generar beneficios sociales inconmensurables. Por eso digo que el “22 de julio no se olvida”.

*Consejera Nacional y Consejera Delegada para la Igualdad e Inclusión de Coparmex Nacional