Las empresas tienen como reto implementar nuevos métodos en sus estructuras laborales que ayuden a disminuir la ansiedad, el estrés y depresión en sus empleados

Aunque el regreso a la “nueva normalidad” es una realidad, existen empresas en las que se ha optado por continuar con el trabajo remoto para salvaguardar la salud de sus colaboradores. Desde hace aproximadamente tres meses, miles de personas permanecen en sus hogares poniendo en práctica el home office.

Este modelo de trabajo ha brindado buenos resultados, pero hay que admitir que algunas personas lo llevan mejor que otras respecto a la monotonía que implica, pues siempre son los mismos escenarios: la sala, el comedor, un escritorio en la habitación o un estudio, en el mejor de los casos.

De acuerdo con una encuesta realizada por Workana, el 40% de los profesionales entrevistados se sienten más ansiosos o deprimidos debido a la distancia social que provocó la pandemia de coronavirus.

Y no se trata sólo del hecho de que ahora las actividades de trabajo deban realizarse en casa, sino que debido al distanciamiento, toda nuestra vida fluye en ese mismo espacio. En este sentido los gestores de talento o líderes de equipo tienen diversos retos para enfrentar la “nueva normalidad” o continuar con el modelo en casa. Uno de ellos será implementar nuevos métodos en sus estructuras laborales que ayuden a disminuir la ansiedad, el estrés y depresión en sus empleados, así como pulir algunos procesos empresariales que durante la contingencia se vieron perjudicados como estar conectado más de 8 horas o trabajar durante el fin de semana.

Estos tres puntos básicos que permitirán guiar por el camino positivo a los equipos:

  1. Mantén y fomenta el diálogo

    No dejes de realizar videollamadas, enviar mensajes o correos electrónicos que mantengan informados a los colaboradores y refuercen el sentimiento de equipo. Hay personas que se sienten cómodos con instrucciones y proyectos delimitados, para otros, estas acciones lo harán sentir inseguridad.

    Comparte decisiones y noticias más allá de lo que se aclaró en una junta o se trató en el seguimiento de actividades, por ejemplo cambios estratégicos con un cliente, sentimientos positivos o negativos sobre acciones o felicitaciones públicas por logros alcanzados.

  2. Refuerza los hábitos saludables

    Es común que la sobrecarga de trabajo haya logrado que algunos límites se rebasaran, pero no es sano hacer de estas malas prácticas una costumbre. Vuelve al respeto de límites y privacidad del equipo, recalca que los días de trabajo a deshoras fueron necesarios, pero no es una actividad que deba fomentarse, ni continuarse.

    Recuerden horarios y reglas para que el límite entre lo personal y lo profesional no desaparezca, esto permitirá recrear un ambiente seguro y confiable para que los colaboradores compartan las dificultades de su día y generen juntos las mejor solución posible. Si en el equipo hay profesionales con niños toma en cuenta que sus desafíos son otros y necesitan conciliar la demanda laboral.

  3. Reconoce y empatiza

    El trabajo es por sí mismo una rutina que genera hábitos en los colaboradores y el cambio causa reacciones diferentes en los empleados. Realizar home office  en aislamiento es distinto a cualquier otra modalidad antes descrita y a partir de ahora el equipo vivirá en constante adaptación por lo que los líderes deberán recordar las personalidades de sus empleados, sus realidades y generar procesos más flexibles.

    La prioridad del trabajador está en generar un equilibrio entre el empleo, las tareas domésticas, vivir con la familia y descansar. Es recomendable que se brinde a los empleados una serie de herramientas que los fortalezcan personalmente, por ejemplo: uno o dos viernes al mes ofrecer una clase en línea  de meditación, baile o yoga para que se distraigan y liberen el estrés acumulado de la rutina diaria.