Se estima que más de un millón de personas en México padecen artritis reumatoide, de las cuales, tres de cada cuatro son mujeres

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad de tipo crónico y potencialmente discapacitante que afecta en su mayoría al sexo femenino; de los casos registrados México, el 75% se presentan en mujeres en edad productiva, es decir, entre los 25 y los 55 años, según señaló la biofarmacéutica AbbVie.

A nivel nacional, se estima que más de un millón de personas padecen artritis reumatoide, de las cuales, tres de cada cuatro son mujeres, no obstante, esta distancia entre sexos disminuye a edades avanzadas.

Se calcula que para el 2050, como consecuencia de una transición demográfica importante, la población de mujeres incremente 19%, es decir, cerca de 45 millones, en donde el 30% de los mexicanos serán mayores de 60 años, lo que supone un incremento en el diagnóstico de esta enfermedad que se caracteriza por causar dolor y rigidez en las articulaciones afectadas, así como deformidades en las mismas de no ser tratada adecuadamente.

“Para quienes están diagnosticados con esta afección los invitamos a que no abandonen sus consultas, ni suspendan o cambien su tratamiento a menos que lo indique su médico”, destaca la Dra. Sandra Carrillo, especialista en reumatología adscrita al Hospital Regional Primero de Octubre del ISSSTE y miembro del Colegio Mexicano de Reumatología.

Se desconocen las causas de la aparición de este padecimiento que puede ocasionar serios daños a nivel físico, emocional y económico en las mujeres y por consecuencia, en sus círculos cercanos.

Es relevante mencionar que la artritis reumatoide llega a afectar a las mujeres en sus diferentes etapas de la vida, al respecto, existe un reciente hallazgo que refiere una asociación entre la menopausia temprana con una forma más leve de artritis reumatoide. Por otro lado, también el embarazo supone un reto debido a que se requiere una estricta vigilancia médica, ya que durante este periodo es probable que sea necesario llevar un tratamiento farmacológico, mismo que debe ser evaluado por un profesional de la salud.