El Covid-19 ha acelerado aún más la precipitosa y adelantada modernidad en la sexualidad. Las mujeres post-pandemia son conocedoras de su cuerpo y empoderadas

Por Julieth Diprieto De Kammerer*

El mundo ha avanzado, ya no es el mismo de antes y el Covid-19 ha acelerado aún más la precipitosa y adelantada modernidad en la sexualidad. La pandemia hizo que nos atrincheráramos siete o nueve meses ante la crisis sanitaria. De manera inevitable el distanciamiento tuvo repercusiones en todos los aspectos de nuestra vida, incluyendo la sexual.

Las noticias resaltaban que el Covid se transmitía por contacto con personas enfermas, al tratarse de una enfermedad que podía presentarse como asintomática, tener relaciones sexuales parecía una sentencia de contagio; entonces surgió otra revolución: mujeres osadas se atrevieron a explorar su sexualidad, compraron dildos, vibradores, bolas chinas entre otros productos eróticos y sexuales.

Ya fuese en tiendas físicas o con pedidos virtuales, ellas estaban en el camino de su empoderamiento sexual.  Trasladándonos al viejo continente, en España la noticia más sonada por muchos meses era el desbordante “aumento de compra de succionadores de clítoris”, las estadísticas mostraban un alza del 440%  en la compra de este juguete. Pero, ¿a qué se debe el gran éxito ?  Muchas mujeres se han empoderado pero no sólo eso, sino que se han percatado que sus orgasmos son clitoriales y que mejor aliado para conseguir unas sublimes experiencias orgásmicas que el succionador .

Nadie aviso que se avecinaba esta pandemia y mucho menos cuánto tiempo duraría, así que expertas e inexpertas aseguraron no sólo el papel higiénico de los supermercados sino también su placer. Y es que ¿acaso cuando se acabe el mundo el disfrute no importa? La respuesta fue clara, las cifras que mostraron que sí, nos podíamos preocupar por la economía, la salud física y mental pero también era necesaria la sexual.

Ahora más que nunca se mostró que los antiguos tabúes que satanizaban a la mujer: como la mujer pecadora por tener pensamientos eróticos, tratar de encontrar su punto G, pedirle al hombre satisfacción sexual, expresar sus carencias sexuales pero sobretodo lograr ese empoderamiento que en ningún siglo anterior se había logrado. La pandemia ha traído tantas cosas negativas pero lo que jamas se pudo imaginar era que trajera un descubrimiento y apertura sexual .

Las mujeres han evolucionado, las conocedoras, seguras de su cuerpo y sexualidad son el mejor afrodisiaco para empezar cualquier relación post-pandemia.

Con amor propio

La técnica del automasaje digito palmar es un conjunto de procedimientos que consisten en deslizar, presionar y frotar, con ritmo  e intensidad con los dedos y las palmas de las manos, a uno mismo, en todo el cuerpo, ejercitando el sentido del tacto. La finalidad de esta técnica son fundamentalmente :

  • Aprender a sentir y no pensar
  • Aprender a dar y recibir placer
  • Entender que todo el cuerpo es una zona erógena
  • Acentuar la relajación de los músculos

Esta es una técnica que idealmente se aconseja realizarse a solas, en una habitación con la mayor de la tranquilidad  y paciencia; la persona procede a desnudarse, estando de pie, empieza a deslizar, presionar, frotar delicada y lentamente con las yemas de los dedos y la palma de la mano desde el cabello, frente, los párpados, nariz, hombro, el brazo, tórax, abdomen, hasta llegar a la zona pélvica que acaricia parte por parte sin ningún pensamiento ; la idea es solo sentir y experimentar placer sin llegar a la masturbación pero si a la excitación.

Una vez terminada la sesión, la persona se viste y abandona la habitación; es aconsejable realizar estas sesiones tres veces por semana por tres meses para llegar a un autoconocimiento y exploración del cuerpo, tanto para conocer sus fortalezas como sus debilidades que debe mejorar como individuo. Al momento de llegar a una relación ya se habrá recorrido un gran trecho donde la persona está en disposición acertada de exponer sus gustos y preferencias delante de la otra persona sin vergüenza alguna.

Así es como el mundo ha cambiado, drásticamente, culturalmente, económicamente, pero sobretodo sexualmente. Las mujeres han expresado que se han erotizado en casa, es decir, han lanzado fuera complejos con sus cuerpos y el más grande de todos : el de sus pensamientos.

La conclusión es muy clara: si las mujeres antes del siglo veinte eran consideradas liberales ahora post-pandemia son mujeres: conocedoras de su cuerpo, empoderadas, excelentes amantes porque se han tomado el tiempo de estudiar todo, absolutamente todo, hasta incluso su cuerpo.

En la foto, Julieth DiPrieto. Foto: Daniel Machado.
*Sexóloga