Por Maggie Bautista* 

Seguramente en estos tiempos ya todos hemos escuchado de los beneficios del trabajo virtual. Sin embargo, a pesar de que en otras partes del mundo ésta es una realidad avanzada, en México algunas compañías aún están renuentes a permitir que sus empleados e incluso sus mismos líderes de equipo tengan esta facilidad, pero ¿por qué? Comencemos por definir que el “home office” o “teletrabajo” significa trabajar desde cualquier lugar.

Esta modalidad brinda innumerables ventajas a aquellos que la ejercen, tales como: reducción de estrés, reducción  de tiempo en tráfico (en promedio 24 horas al mes en ciudades como la CDMX), reducción de costos en transporte hacia la oficina, aumento de productividad y reducción de costos para las compañías, entre otros.

Hoy, las tecnologías existentes brindan infinidad de posibilidades. Podemos responder un e-mail desde el teléfono celular, tomar una videollamada desde el otro lado del mundo. Hace 10 o 15 años realizar trabajo virtual no hubiera sido rentable (ni siquiera imaginable), ya que como recordarán, cuando comenzaron los celulares las llamadas tenían un costo elevado, además de que no eran accesibles para todos.

Vamos más atrás en el tiempo con los famosos “Bipers”, los cuales funcionaban sólo para mensajería unidireccional donde el receptor recibía un mensaje numérico con el número al cual se debía comunicar, y si no tenía cerca un teléfono o acceso a celular, el emisor del mensaje tenía que esperar. No existían los medios de mensajería instantánea y por supuesto no había videollamada.

En esos tiempos era comprensible que se exigiera la asistencia diaria a una oficina física ya que no se contaba ni la tecnología ni los medios que existen ahora para comunicarse y colaborar. Entonces, ¿por qué a pesar de que el año pasado se aprobó la Reforma de la Ley Federal del Trabajo en materia de teletrabajo en México seguimos sin creer en los beneficios de laborar desde casa? De acuerdo con las estadísticas únicamente cuatro de cada 10 empresas en México permiten esta modalidad de trabajo y son muchas las razones por las que esto sucede, probablemente la más fuerte en este momento sea por un tema generacional.

Si evaluamos la situación, la mayoría de las personas que ocupan un puesto gerencial son precisamente ejecutivos que los primeros 10 o 15 años de su vida laboral la transcurrieron justo en la época en la que la tecnología no daba para imaginar siquiera en trabajar desde casa y además ser productivo, y que tal vez consideran que hacer home office es una forma de incumplir con las actividades laborales por prestar mayor atención a las personales, o el típico pensamiento de que a los “millennials” no les gusta trabajar como a las generaciones anteriores.

Pero las nuevas generaciones que actualmente laboran en oficinas físicas son un poco más conscientes acerca de
los beneficios de la tecnología que les rodea y el porqué hacer trabajo remoto representa más una ventaja que desventaja. Ellos entienden y valoran que una oficina virtual puede ser igualmente productiva, si no es que más, y puede permitir una vida más equilibrada. Se dan cuenta de que los beneficios de una oficina virtual no son solo para quienes hacen el trabajo, sino también para la empresa e incluso para el medio ambiente.

*Directora de Marketing de Avaya México