Más allá de ser la flor nacional de México, declarada como tal en 1963, la dalia es por mucho una flor con un gran potencial en la alimentación, la salud y el ornato, gracias a sus propiedades nutracéuticas y a su belleza capturada en al menos 36 especies endémicas.

Al igual que muchos tesoros naturales prehispánicos, esta flor guarda una gran variedad de virtudes que la han llevado a ser actualmente estudiada por investigadores de diversas instituciones, ya que resulta incluso ideal para hacer galletas, crear remedios para la piel o como expectorante para la tos.

Así lo explicó Julieta Ruiz, bióloga y productora de dalias que tuvo la osadía de dejar su trabajo para incursionar en la cosecha de esta flor y que en un principio sólo la visualizó para su explotación en el mercado de la alimentación.

Entrevistada en su parcela al sur de Tláhuac, donde a lo largo de los últimos tres años ha dado vida a la empresa Dalias y Julieta, la emprendedora reconoce lo difícil que fue iniciar en un mercado donde “todo parece estar definido”, por lo que incluso ella misma tuvo que enfrentar muchos desaires antes de consolidarse como empresaria.

Julieta compartió que la atlcocotlixochitl, atl (agua), cocotli (tubo) y xochitl (flor), resulta ser una flor muy noble y fácil de cultivar, aunque al principio no le fue fácil, ya que  l igual que muchos novatos, cuando incursionó en la cosecha de la dalia, lo hizo “en el momento menos oportuno, justo cuando las flores entran en estado de hibernación” (entre octubre y febrero).

Tras dos años de ensayo y error, y tras haber recibido una capacitación especial por parte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa), finalmente aprendió a darle un valor agregado, además de descubrir la serie de cualidades que ni ella misma sabía que tenía esta flor.

Julieta, quien ahora es integrante de la Asociación Nacional de Mujeres Empresarias del Campo, conformada por 66 mujeres, explica cómo es que tras organizarse en esta agrupación comenzó a intercambiar experiencias que la llevaron a explotar la dalia en más de un sentido.

Hoy, Julieta ofrece asesorías tanto a estudiantes de cocina como agricultores, pequeños campesinos, e investigadores que interesados en el éxito que ha alcanzado con Dalias y Julieta.

La empresaria maneja una gran variedad de productos derivados de esta flor y que no sólo se limitan a la comida gourmet, sino que también tiene aplicaciones cosméticas y para la salud misma, como lo hay descubierto investigadores de la Universidad Autónoma de Chapingo.

Por ejemplo, diferentes restaurantes gourmet aprovechan en fresco la Dalia para hacer salsas, mermeladas, nieves, quesadillas, tisanas y deshidratados para otra serie de variedades de alimentos.

Además, la misma variedad de dalias que existe ofrece sabores diferentes, por lo que una dalia de pétalos blancos tiene un sabor ácido, mientras que de las amarillas hasta las rojas adquieren un sabor cada vez más dulce.

Asimismo, la raíz o tubérculo se vende en fresco para ser consumido a manera de jícama o rábano en rebanadas, proporcionando una gran porción de fibra, carbohidratos aminoácidos e inulina, además de que se le ha encontrado una propiedad que inhibe la reproducción de la bacteria E.Coli.

Los pigmentos de los pétalos sirven para teñir, por lo que pueden ser utilizados en lugar de la pintura vegetal en repostería, a la vez que se brinda un sabor diferente y con las propiedades que brinda la dalia para salud y alimentación.

 

Por Erick Galicia Lozano

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