Durante estos días de contingencia, nuestros bolsillos pueden padecer un poco, es por ello que resulta de suma importancia establecer un presupuesto que nos ayude a enfrentar este difícil momento y cuidar tanto de nuestra salud sanitaria como de nuestra salud financiera.

Es por ello que la plataforma financiera Coru.com emitó las siguientes recomendaciones. Subrayando que es aconsejable contemplar que este presupuesto de contingencia debe ser flexible y mantenerse por lo menos los siguientes tres a seis meses.

Identificar los ingresos con que se cuentan hasta ahora

Hacer cuanto antes una revisión detallada de los ingresos mensuales, como salario, honorarios u otros ingresos que se hayan acumulado hasta ahora. Se debe incluir el dinero de los fondos de ahorro o inversiones, en caso de tenerlos.

Revisar los gastos hasta el momento

Ubicar claramente los rubros de gastos indispensables que corresponden a necesidades personales o familiares como alimentos, pago de servicios básicos, renta, pagos de deudas, ahorro, y separarlos de otros gastos no urgentes como algunas compras por internet, gasto en ropa y todos los desembolsos que podemos posponer para el momento en que pase la crisis por la pandemia o que se tengan mayores ingresos.

Reorganizar prioridades y recortar gastos en crisis

Una contingencia como la pandemia actual de coronavirus exige reacomodar prioridades: quizá ya no sea indispensable contemplar gastos de transporte, restaurantes o entretenimiento fuera; pero el pago de sanitizantes, algunas medicinas, comida por medio de apps y pago de internet en casa serán una prioridad los siguientes tres a seis meses, por lo que es un buen ejercicio reacomodar los gastos que sí serán vitale y cortar de tajo aquellos que no son estrictamente necesarios para subsistir.

IMPORTANTE: Si se tiene un hábito de ahorro o fondo de emergencias, hay que mantenerlo vigente y hacer uso de éste únicamente en casos extremos (desempleo, enfermedad grave, hospitalización). Si no se tiene un ahorro previo, es crítico destinar una parte del ingreso para ello, así como revisar planes de créditos y/o préstamos personales.

Buscar ingresos, o bien, mantenerlos estables. En casos específicos, contemplar el crédito

La recesión puede generar desempleo o, en otros casos, que el sueldo se reduzca en función de horarios laborales disminuidos. Hay que estar preparados para que los ingresos se vean lo menos afectados. Buscar alternativas para capitalizar, ya sea mediante la renta de activos (propiedades) o mediante emprendimientos acordes a la contingencia (negocios digitales).

Si la situación será crítica en los siguientes dos a cuatro meses, es momento de ir comparando en internet distintas alternativas crediticias favorables, desde préstamos personales o bancarios con tasas preferentes o fijas, hasta tarjetas de crédito que pueden ayudar en caso de hospitalización o atención médica.