Foto Antonio Soto

María Salguero empezó a documentar los casos de feminicidios en nuestro país  en el 2016 como parte de una investigación para sus estudios de Geofísica. En entrevista con Mujer Ejecutiva la también activista nos detalla su Mapa de Feminicidios en México, y uno de los mayores logros de su investigación, que los gobiernos locales y federales, incluso las Cámaras de Diputados, se interesaron en su trabajo y ha sido utilizado por la Comisión de Género para posteriores políticas públicas.

¿Cómo funciona tu mapa de feminicidios?

Es un mapa donde comencé a subir los asesinatos de mujeres que aparecían en los medios. Con el tiempo tuve que poner los detalles del asesinato, por eso surgió la tipificación y agregué detalles, por ejemplo cómo fueron asesinadas y las condiciones en las que encuentran los cuerpos. Separaré la violencia comunitaria de la familiar, del noviazgo, pareja o ex pareja. Esto lo fui metiendo después. En los últimos años noté que no separaban los feminicidios cometidos por el crimen organizado pero sí había que separarlos de la violencia de género, porque si no los separas no sirven para fines de políticas públicas. Que ese es mi propósito, incidir en las políticas públicas con mi investigación.

Iniciaste en el 2016, ¿a cuatro años qué destacarías?

Me he especializado en mujeres asesinadas en el contexto del crimen organizado. Nadie se ha metido a hablar cómo la violencia ar­mada ha afectado la vida de las mujeres y no es ne­cesariamente que todas estén involucradas, muchas son niñas asesinadas frente a su padre y estos son los feminicidios por pertenencia del enemigo. La mujer les gusta como objeto de posesión, pero del rival. Este pa­trón lo tiene identificado Naciones Unidas desde las guerrillas en Colombia y Centroamérica y en México se está dando mucho desde diciembre del 2016.

Este patrón hay que documentarlo de manera se­parada, primero lo vi como una hipótesis, pero al revi­sar que Naciones Unidas ya lo tenía identificado y en México no y te vas encontrando con casos de niñas ejecutadas frente a sus papás. El feminicidio con el crimen organizado es casi el mismo patrón, cambia a veces por la ausencia de la violencia sexual.

En la foto, María Salguero.

¿El estado qué papel juega?

Considero que uno de los mayores problemas es el Ejecutivo, pues no entiende ni comprende el femini­cidio, y parece que le quiere dar la vuelta al problema al no presentar una propuesta concreta de solución, a pesar de tener grandes feministas en su equipo como Olga Sánchez Cordero y Candelaria Ochoa.

Desde Ciudad Juárez el patrón de violencia es muy específico hacia la mujer, el cual es secuestro, reten­ción, violación, tortura, mutilación y arrojo al espacio público. Es un tipo de violencia muy sistemático y es muy grave que ni el Presidente ni el Fiscal federal no le entiendan o comprendan, lo que se puede traducir como minimizar el tema.

¿Qué podemos hacer contra el feminicidio?

Una de las causas más graves que llevan al femi­nicidio es el rezago social y la desigualdad. A pesar de que se da en todas las clases sociales es mucho menos frecuente o que se culmine con alguien de alto poder adquisitivo.

Creo que desde la educación, la religión y la familia podemos combatirlo. En México hay una cultura muy arraigada del machismo y eso tiene que cambiar; otra acción es apoyar y actuar cuando se tiene conocimien­to de violencia familiar en nuestros círculos cercanos, familiares, labores o sociales.

Los Estados con más feminicidios en 2019 fueron:

  • Estado de México: 442
  • Guanajuato: 340
  • Jalisco: 295
  • Chihuahua: 274
  • Baja California: 263
  • Veracruz: 214
  • Ciudad de México: 196

Total: 3 mil 825 mujeres asesinadas en el 2019.