La Unesco informó que más de 160 millones de niños no han podido asistir a la escuela en América Latina a causa de la pandemia Covid- 19

Autoridades y representantes de 24 ministerios de educación de América Latina y el Caribe participaron, junto a expertos en educación inclusiva del mundo académico y de organismos internacionales, de la edición 2020 del Foro Regional de Políticas Educativas sobre Inclusión y educación en tiempos de post-pandemia.

Basándose en los hallazgos de la primera edición para América Latina y el Caribe del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM), publicado el 5 de noviembre, los formuladores de políticas y expertos reflexionaron sobre el desafío de la inclusión educativa en la región, cuando apenas faltan 10 años para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y mientras la gran mayoría de los países continúan sufriendo el impacto de la pandemia de Covid-19.

Claudia Uribe, directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco, resumió así el problema, durante la ceremonia de apertura del foro:

“La inclusión y la equidad siguen siendo una tarea pendiente en nuestra región, un tema que en este contexto se ha hecho más profundo y evidente, y cuya atención cobra una renovada urgencia”.

 

La educación como antídoto para la desigualdad

Según un reporte publicado en agosto de este año por la Unesco, más de 160 millones de niños y niñas no han podido asistir a la escuela en América Latina y el Caribe a causa de la crisis sanitaria que provocó la pandemia. En otras palabras, la Covid-19 profundizó las brechas educativas en la región, que ya era la más desigual del mundo: en 21 países, el 20 por ciento de estudiantes de sectores socioeconómicos medios y altos de la población tiene en promedio cinco veces más posibilidades de terminar su formación secundaria que el 20 por ciento más pobre.

En particular, la pandemia puso en riesgo la infancia de 767 millones de niñas, quienes durante el confinamiento son más proclives a absorber el trabajo doméstico y a sufrir violencia intrafamiliar; 11 millones de ellas tal vez nunca regresen a la escuela.

“La pandemia provocó una interrupción sin precedentes en la educación en nuestra región y nos ha dejado al borde de una catástrofe generacional”, afirmó Pablo Cevallos Estarellas, director de la Oficina para América Latina del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE Unesco), entidad anfitriona del Foro.

 

“Al mismo tiempo, esta crisis ha estimulado la innovación en el sector educativo, con nuevas soluciones tecnológicas de educación a distancia. Sin embargo, la diferencia en acceso a las modalidades de enseñanza impartidas durante los cierres de las escuelas creará más desigualdades a largo plazo”, dijo Cevallos Estarellas.

Según el experto, este efecto paradójico de las innovaciones tecnológicas debe servir de advertencia para no perder de vista que los escenarios educativos futuros deben ser indisociables del imperativo de no dejar atrás a nadie.

“Por eso, necesitamos educar más y mejor en nuestra región, porque la educación es un excelente antídoto contra la desigualdad”, concluyó.