La planificación debe ejecutarse de manera más ágil, adoptando una visión de futuro y centrándose en las decisiones bajo la satisfacción de necesidades

Por Julio Fernández*

La tendencia a trabajar en remoto se está posicionando considerablemente mientras el Covid-19 obliga a las entidades a implantar políticas de trabajo a distancia en un mundo que cada vez elude más el contacto físico. Esto, sin duda, también lo están experimentando las empresas que ofrecen servicios financieros y aseguradores, abriéndose la posibilidad de ofrecer un mayor apoyo a sus clientes en el ámbito de la educación, asesoramiento y planificación financiera.

La planificación financiera trata de organizar las finanzas para adecuarlas a las necesidades de las personas, planteando los objetivos a corto, medio y largo plazo con especial hincapié en ajustar las inversiones a la situación económica de cada momento, optimizar la fiscalidad y proteger el patrimonio con el uso de los seguros necesarios.

A raíz del Covid-19 el asesor o mediador se ha convertido en una pieza clave para gestionar los riesgos e inversiones de los ahorradores, teniendo que disponer de una información profunda y extensa de sus clientes. En el mundo actual, la planificación debe ejecutarse de manera más ágil, adoptando una visión de futuro y centrándose en las decisiones bajo la satisfacción de necesidades.

En el sector bancario y asegurador ha sido necesario acelerar el proceso de transformación digital e innovación tecnológica relacionado con la planificación, con el fin de generalizar los servicios que, hasta hace muy poco tiempo, estaban reservados a ciertos clientes. A raíz del confinamiento se ha intensificado la estrategia de prestar una atención personalizada a todos los clientes combinando asesoramiento digital con gestores presenciales o en remoto.

Hasta la fecha la industria no tenía la capacidad de poder ofrecer una solución que cumpliese con los diferentes requisitos que exige un perfil más exigente, más inconformista, más seguro y a su vez más preparado. La multitud de datos, cifras, formulas y algoritmos que requiere una correcta planificación no ha hecho posible disponer de una herramienta que propusiese soluciones objetivas e integrales en todas y cada una de las fases de la planificación hasta aliarse con la tecnología.

A día de hoy, es totalmente necesario que todos tengamos la posibilidad de proyectar una visión de nuestra situación financiera, obteniendo soluciones a medio y largo plazo con el fin de afrontar cada etapa de nuestra vida. Paralelamente, también se antoja imprescindible tener asesores más eficientes y productivos bajo un entorno digital, administrando correctamente la gestión del cambio, poniendo el foco en la planificación y aportando las soluciones financiero.

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