Crea una agenda modelo una vez que hayas identificado tus emociones, energía, tiempo y conexiones disponibles

Por Alejandra Martínez Castillo*

Paandemia, la palabra que hoy por hoy nos genera un sinfín de emociones: agobio, ansiedad, tristeza, miedo, hartazgo, impotencia, etc. Sin embargo, cuando somos capaces de reconocer que hay poder en nosotras y que hay espacios en los que elegir es una opción, surgen posibilidades. Cuando somos capaces de tomar un respiro y detenernos a ver sobre lo que puedo decidir y actuar, emergen otras emociones: esperanza, calma, paz, ambición,  y gratitud.

Pero no es una cuestión de pensarlo y que suceda, poder cambiar nuestras emociones y estados de ánimo requiere práctica. Ahora bien, ¿cómo practicar en medio de tanta incertidumbre y caos? ¿Cómo volver a mi centro y observarme? ¿Cómo separar mi intimidad, mi vida profesional, social, de pareja y familiar?

Hoy todo está revuelto, los espacios ya no tienen un tinte y sabor diferente, todo está “en la misma cubeta” y si antes era desafiante tener una agenda con tiempos y espacios que me permitieran vivir con cada rol definido, hoy parece una prueba casi imposible. De nuevo, es práctica. Es por ello, que la invitación principal de este texto es hacer una agenda.

Primero quiero decir que, lo que no está en la agenda, no existe. Muchas veces escribimos en un papel las listas de “quehaceres” y en la misma ponemos nuestro mundo personal, laboral y familiar. Cuando lo hacemos así, no somos capaces de “calcular” los recursos que necesitamos. Además, creemos que para hacer una agenda lo único que tenemos que considerar es el tiempo, lo cual es una trampa, ya que otros factores presentes son la energía, la atención, mi estado de ánimo, los espacios físicos que tengo a mi disposición y la coordinación con otros.

¿Sabes si eres más una persona mañanera o nocturna? ¿Qué te carga de energía? ¿Cuáles proyectos o actividades requieren más atención? ¿Cuánto tiempo te lleva planear las cosas? ¿Tienes un tiempo para ti sola? ¿Has programado un espacio para tu intimidad personal o en pareja? ¿Hay en tu agenda un tiempo para tus hijos y otro para todos en familia? ¿Sabes decir que no? ¿Has probado la práctica de aceptar y renunciar? ¿Has hecho acuerdos con tu familia para establecer horarios y responsabilidades?

Todas esas preguntas te pueden ayudar a separar tus roles, disminuir tu ansiedad y encontrar emociones de paz, poder, capacidad y foco. Crea una agenda modelo una vez que hayas identificado tus emociones, energía, tiempo y conexiones disponibles. Observa si no estás sobrecargando tu agenda por la ilusión de que ahora hay más tiempo disponible o que estamos condenadas a manejar todo al mismo tiempo y en los mismos términos.

Para terminar, traduce tu lista de quehaceres a esta agenda, puntualizando cada interacción, asegúrate de considerar todos los recursos, incluidos tu deseo de hacer algo y la importancia que cualquier actividad tiene en tu vida. No importa si la agenda es física o electrónica, al final te permitirá ver lo que existe, si de verdad estás incorporando todos tus roles importantes y si estás respetando tu cuerpo a nivel físico, emocional e intelectual.

En la foto, Alejandra Martínez Castillo.
*Coach Ejecutiva de Liderazgo Generativo