El sector de servicios profesionales, científicos y técnicos representan en promedio el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística  y Geografía (Inegi).

Cuando un profesionista o un técnico que desempeña una actividad o consultoría, ofrece sus servicios, resulta fácil, más no óptimo, estimar presupuestos de un proyecto, con base en casos previos o genéricos, sin segmentación, características o prorrateos de gastos, lo cual representa un riesgo para hacer un entregable en tiempo y forma sin sacrificar la calidad del mismo.

De acuerdo con la empresa mexicana de tecnologías de la información:

“Ante esta situación, es importante tomar en cuenta ciertas bases que permitirán a las empresas diferenciarse de sus competidores, al tener un verdadero control de los proyectos; una administración óptima, y por ende, resultados integrales”.

Estas son algunas recomendaciones:

  1. Mejoramiento de las capacidades técnicas: integrar nuevos softwares o elementos técnicos optimiza los procesos de operación (recursos humanos, materiales y proyectos) y los recursos administrativos (inventarios y gastos). Son aliados infalibles.
  2. Cumplimiento de las metas: al tener integrados los tiempos, la contabilización automática de cada costo y los registros de proyecciones presupuestales, se generan controles que permiten llegar al objetivo.
  3. Rentabilidad y calidad: revisiones claras entre los entregables y el espacio destinado a ellos, beneficia la proyección de los recursos por asignar, a fin de alcanzar el resultado esperado.
  4. Valor de la actualización: la capacitación constante, el acercamiento a información privilegiada, la capacidad de estar al día en los cambios logísticos, legales o de entendimiento de nuestros públicos o clientes, da un valor diferenciado a los servicios que se ofrecen.